Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) para la Depresión: Qué es, Cómo funciona y Qué puedes esperar
- Juan González Rivera

- 22 ene
- 5 Min. de lectura

La depresión no es solo tristeza. Puede apagar la energía, la motivación, el interés, el sueño y la capacidad de disfrutar. Y aunque psicoterapia y medicación ayudan a muchas personas, hay casos en los que la mejoría es parcial o simplemente no llega.
En ese punto, mucha gente se pregunta: “¿Qué más existe, sin tener que pasar por algo invasivo?” Una opción cada vez más conocida para depresión es la estimulación magnética transcraneal, también llamada TMS (o EMT). En este artículo nos centramos exclusivamente en su uso para depresión: qué es, cómo se aplica, qué protocolos se emplean y qué puedes esperar si estás valorando iniciar un tratamiento.
¿Qué es la TMS y por qué se utiliza en depresión?
La TMS es una técnica que utiliza una bobina electromagnética apoyada sobre el cuero cabelludo para emitir pulsos magnéticos. Esos pulsos inducen corrientes eléctricas muy pequeñas en la corteza cerebral, con el objetivo de modular circuitos neuronales relacionados con el estado de ánimo.
En depresión, el objetivo suele ser el área prefrontal dorsolateral (DLPFC), porque participa en redes relacionadas con regulación emocional, motivación y control cognitivo. La estimulación puede ser unilateral (izquierda o derecha) o bilateral (en ambos lados).
Un punto importante para el público general: la rTMS no necesita anestesia, puede hacerse de forma ambulatoria y se considera especialmente cuando la depresión no ha respondido a antidepresivos o cuando estos no son adecuados.
¿Para quién puede ser una buena opción?
La TMS se valora, sobre todo, en depresión mayor cuando se necesita una estrategia adicional (por respuesta insuficiente o tolerancia limitada a otros tratamientos).
Suele tener sentido considerarla cuando:
Ha habido una respuesta insuficiente o parcial a tratamientos previos (psicoterapia y/o medicación).
La persona busca una alternativa no invasiva y sin sedación.
Se quiere mantener rutina diaria (trabajo/estudios) durante el tratamiento, siempre que el caso lo permita.
La decisión se toma mejor con una valoración clínica que incluya:
severidad y duración del episodio, 2) tratamientos previos y respuesta, 3) objetivos (respuesta vs. remisión), 4) seguridad/contraindicaciones y 5) preferencias del paciente.
¿Cómo es un tratamiento de TMS? (lo que pasa en la consulta)
Aunque cada centro tiene matices, el proceso suele ser muy similar:
1) Primera evaluación clínica
Se revisa el diagnóstico (que realmente estemos hablando de depresión), el historial de tratamientos, el estado actual y el plan terapéutico global. También se aclaran expectativas realistas: no hay garantías, pero hay una probabilidad razonable de mejoría en un subgrupo de pacientes.
2) Planificación del punto de estimulación
Se determina la ubicación sobre el cuero cabelludo que corresponde a la región prefrontal objetivo. Algunas clínicas usan métodos de medición “estándar”, y otras emplean sistemas de guiado o localización más detallados.
3) Sesiones: frecuencia y duración
Según NICE, el tratamiento suele consistir en sesiones diarias de unos 30 minutos, típicamente durante 2 a 6 semanas (según protocolo). CANMAT describe que, dependiendo del protocolo, la rTMS convencional se administra durante 20 a 40 minutos por sesión, con sesiones diarias 5 días por semana durante 4 a 6 semanas.
4) Seguimiento: cómo se mide el progreso
Lo ideal es combinar:
escalas de síntomas (medición objetiva),
indicadores funcionales (sueño, energía, concentración, interés),
y objetivos cotidianos (volver a rutinas, actividad, autocuidado).
Protocolos de TMS que se usan para depresión
Cuando alguien dice “TMS”, en realidad puede estar hablando de protocolos distintos. Esto importa porque cambia el tiempo de sesión, la estrategia y, en ocasiones, la tolerabilidad.
A continuación tienes los más usados en depresión, con la lógica clínica detrás.
1) rTMS de alta frecuencia en DLPFC izquierda (muy extendido)
Es uno de los protocolos más clásicos: se estimula el DLPFC izquierdo a frecuencias altas (por ejemplo, 10 Hz en muchos esquemas clínicos).
CANMAT destaca que la rTMS de alta frecuencia (≥5 Hz) sobre el DLPFC izquierdo tiene la mayor base de evidencia y la recomienda como protocolo de primera línea (junto con la baja frecuencia derecha).
Cómo se vive como paciente: sesiones de duración media (habitualmente dentro del rango 20–40 min en protocolos convencionales), de lunes a viernes, durante varias semanas.
2) rTMS de baja frecuencia en DLPFC derecha
Aquí la estimulación se aplica en el lado derecho a frecuencias bajas (por ejemplo, 1 Hz). CANMAT la incluye también como primera línea (junto con alta frecuencia izquierda).
Cuándo se considera: puede ser una alternativa cuando se busca un protocolo diferente dentro de TMS, siempre según perfil clínico y criterio del equipo.
3) rTMS bilateral secuencial (derecha + izquierda)
En algunos casos se estimulan ambos lados de forma secuencial.
CANMAT la recomienda como segunda línea en protocolos (aunque menciona que podría considerarse primera línea en contextos específicos como depresión en adultos mayores, según el caso).
4) Theta Burst / iTBS: la sesión “corta”
La theta burst stimulation (TBS) es una forma de TMS que administra pulsos en ráfagas. Dentro de TBS, la modalidad más usada para depresión es la iTBS (intermittent TBS).
CANMAT describe iTBS así: trenes de 2 segundos repetidos cada 10 segundos, hasta un total de 190 segundos (poco más de 3 minutos), y la recomienda como protocolo de primera línea. Además, la guía señala que iTBS puede ser tan efectiva y tolerable como la rTMS de alta frecuencia, con la ventaja de sesiones diarias significativamente más cortas.
Por qué esto suma en un tratamiento real: menos tiempo por sesión suele facilitar la adherencia (especialmente para personas con trabajo, cuidado familiar o dificultades para sostener una rutina intensa).
5) Protocolos acelerados (más sesiones al día en menos días)
Existen variantes “aceleradas” (especialmente con TBS) en las que se dan múltiples sesiones por día para reducir la duración total del curso. CANMAT menciona que algunos protocolos nuevos pueden reducir un tratamiento completo a tan solo 5 días en ciertos esquemas.
¿Qué resultados se pueden esperar (sin promesas mágicas)?
Una forma útil de explicarlo al público es por niveles:
Señales iniciales: el sueño se regula un poco, hay menos rumiación, aparece algo más de energía.
Respuesta clínica: disminución clara de síntomas y mejora funcional (volver a rutinas, más iniciativa).
Remisión: síntomas mínimos o casi ausentes durante un periodo sostenido.
En depresión “difícil de tratar”, CANMAT resume que la rTMS muestra eficacia con tasas de respuesta alrededor del 40%–50% (dependiendo de diana y protocolo). Y en una revisión de consenso sobre aplicación clínica en depresión se destaca que múltiples ensayos y literatura publicada apoyan seguridad y eficacia de rTMS como tratamiento antidepresivo.
Lo más honesto (y útil) es esto: la TMS no “cura” automáticamente, pero puede reducir síntomas de forma significativa en un porcentaje importante de pacientes seleccionados, y eso abre la puerta a recuperar hábitos, vínculos y proyectos.
Seguridad y efectos secundarios: lo frecuente y lo poco frecuente
En la experiencia clínica, la mayoría de efectos secundarios son leves o moderados y se manejan bien:
Lo más común
molestia o sensibilidad en el cuero cabelludo,
dolor de cabeza transitorio,
sensación de cansancio al terminar algunas sesiones.
Lo raro (pero importante)
convulsión: es un evento infrecuente en práctica clínica. Una encuesta amplia (más de medio millón de sesiones) reportó una tasa global de 0,31 convulsiones por cada 10.000 sesiones.
La evaluación previa y el protocolo de seguridad del centro son claves: revisión de antecedentes neurológicos, medicación, hábitos (por ejemplo, privación de sueño) y cualquier factor que pueda aumentar riesgo.
¿La TMS reemplaza la psicoterapia?
En depresión, muchas personas se benefician de un enfoque combinado: la TMS puede reducir carga sintomática y la psicoterapia ayuda a consolidar cambios (rutinas, pensamiento, autocompasión, relaciones, prevención de recaídas).
Una forma clara de explicarlo:
TMS puede ayudar a “bajar el volumen” de los síntomas.
Psicoterapia ayuda a construir herramientas para sostener esa mejoría.
Si estás valorando la estimulación magnética transcraneal (TMS/EMT) para depresión, lo más útil es una valoración clínica: revisamos tu historia, tratamientos previos y objetivos, y te explicamos qué protocolo tendría más sentido en tu caso (si procede), con expectativas realistas y un plan de seguimiento.
➡️ Agenda una primera evaluación informativa para resolver dudas sobre: duración, protocolos (rTMS vs iTBS), tolerancia y seguimiento clínico.




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